martes, 31 de agosto de 2010

Quemaduras

A veces es sencillo elaborar un juicio sobre ciertas situaciones o hechos cuando estos no nos atañen, cuando no nos afectan y sobretodo cuando no nos duelen. Hoy por ejemplo casi caigo en ello, en realidad caí en ello, creo que me apresuré demasiado al sentenciar a esos dos padres, jóvenes e inexpertos a la categoría de descuidados y hasta negligentes. Lo corregí al segundo siguiente cuando me di cuenta que podría haber sido yo, es decir, a pesar de mi maniática forma de ser en lo que a niños se refiere, nada puede detener ese tren de sucesos precisos  y simultáneos que llevan a los dichosos accidentes en casa.
"La estábamos a punto de bañar y de pronto se colgó de la tina con agua caliente que estábamos a punto de mezclar" Ni bien terminó la frase el pobre padre que con la mirada llena de culpa iba narrando el hecho, dictaminé que esos padres son "irresponsables", que "a mi nunca me pasaría eso", que "primero llenaría la tina con agua fría y luego abriría la llave del agua caliente", y a mi, ¿quién carajos me dijo que ellos tenían terma? , ¿quién rayos me dijo que gozaban de esos detalles mínimos que uno da por sentado porque todos los días los gozamos?.
A veces es sencillo solo decir "bueno señor, lo más probable es que le quede una cicatriz y le limite tal vez en algo el movimiento", es sencillo porque a mi no me duele, porque no es mi hija, porque no soy yo el que está sintiendo que por una falta de cuidado mi hija va a tener cierta limitación en su brazo derecho, la piel de su pecho se va a contraer con la cicatriz y quizás la obligue a encorvarse un poco. Ese poco, esa cierta limitación no es mía, no es de mi hija, no es de mi sobrino, no es de mi esposa, no tiene que ver conmigo.

Todo eso lo pensé en tan solo un segundo y también me di cuenta de lo fácil que puedo cambiar mi sentencia cuando me pongo en ese pellejo, cuando con mi poca imaginación me cuelo debajo de la piel de ese padre, de esa madre y tal vez de esa niña. Me di cuenta que esa quemadura la iba a acompañar el resto de su vida, me di cuenta que algo tan vital como el agua, que algo tan simple como el agua, que algo tan inocuo como el agua, puede ser tan destructivo si se reúnen las condiciones adecuadas.

Así que mientras miraba a esa madre abrazar a su niña con tal ternura que parecía estuviese despidiéndose de ella, me di cuenta que soy muy rápido para clasificar a una persona, a varias personas, en casilleros tan diversos en injustos que me alegro no haber escogido ser abogado.

La madre la abrazaba con amor, con dolor, con rabia, la abrazaba como esperando que mágicamente las quemaduras en ese pequeño cuerpo se trasladasen al suyo y así aliviar en algo la vida que le esperaba. No lloró al escuchar las probabilidades que tendría que enfrentar pero sus ojos estaban llenos de lágrimas, tal vez no quiso llorar por vergüenza, no lo se pero créeme que yo lloré un poco, sin lágrimas pero con la misma tristeza.

En varias ocasiones creo que yo también he sido descuidado y si bien no llegué a ocasionarle quemaduras de segundo y tercer grado a nadie, es como si lo hubiese hecho, fui descuidado y herí a alguien que no merecía ser herido. No fue algo visible pero le ocasioné dolor y tal vez esa es la razón porque ahora también debo cargar con ciertas cicatrices.

Ver a esa madre abrazar a esa niña con tal tristeza y amor, me trajo instantáneamente la imagen de "La Piedad" de Miguel Angel, esa madre que recibe con amor y tristeza en iguales magnitudes el cuerpo de su hijo ya muerto. A lo mejor es por eso que hoy me tocó ver esa imagen y sentir que se grababa en mi ser como si fuese impresa con un hierro vivo, a lo mejor es porque no debo de olvidar que puedo ser yo quien tenga que abrazar  el cuerpo de mi hija buscando devolverle algo que le ha sido arrebatado.

¿Cómo le dices a alguien que la vida que esperaba para su hijo o hija podría verse limitada por un instante tan fugaz pero con consecuencias imperecederas?, la verdad no tenemos protocolos para eso, la verdad no tenemos entrenamiento para eso, lo que sí tenemos son los medicamentos, las técnicas quirúrigas, los injertos,  la capacitación y tantas otras artes para intentar aliviar ese dolor, para intentar reparar ese daño. Son cosas tremendamente buenas pero tal vez no sean suficientes.

Creo que algo que no puedo darme el lujo de perder es esta capacidad, es cierto que a momentos, como el de hoy, la pierdo, me desprendo de esta capacidad para sentir el dolor de otro e intentar aliviarlo y logro ser muy objetivo, lo cual es bueno pero bueno no es suficiente, tengo que ser capaz de darle algo de mi mismo a esa persona, a ese padre, a esa madre, a esa niña para que me den algo suyo, su dolor.

No espero responder mis preguntas, tampoco espero que las respondas tú pero sí espero que al terminar de leer estas líneas no sientas que hayas perdido tu tiempo, porque tal vez de alguna manera también podrías llegar a la misma conclusión que yo, es decir, que podrías haber sido tú.

Sin embargo con todo lo que pasó hoy, en ningún momento dejaste de estar a mi lado, gracias.

lunes, 30 de agosto de 2010

La mitad

Esa misma noche me di cuenta de dos cosas, la primera estaba muy clara y era obvia, es decir, no había forma que cerrar mis ojos fuese posible al llegar a mi cama o ver esa foto sin sentir esa delgadísima hoja de metal atravesando mi pecho, esa misma que has sentido cuando abres los ojos al día siguiente y piensas automáticamente en "esa" persona y tienes que recordarte el hecho que ya no es "esa" persona y que ahora solo eres "una" persona. Entonces era obvia esa primera cosa, habría que caminar en soledad, habría que recorrer las mismas calles, escuchar las mismas canciones y hacerlo en silencio, habría que estirar la mano para entrelazar nuestros dedos y darme cuenta que ya no estaba tu mano esperando la mía. 
La segunda, era un poco menos obvia, tal vez porque al ser yo a quien estaban diciendo adiós, no podía darme cuenta que "esa" persona también estaba sufriendo a pesar de su tono de voz sereno, a pesar de su forma de decirme que tenía la certeza de que yo soy una "buena persona", a pesar de todo eso, también sufría y no por la ausencia de lágrimas su dolor era menor.

"Necesito sentir tranquilidad, necesito sentir que avanzo y eso no lo siento a tu lado"...de veras que fruncí el ceño, apreté los labios y me tragué esa piña de hierro mientras controlaba la marea de lágrimas que amenazaba con inundar mis ojos. Hice lo que creí correcto, no dije nada, es decir, ¿para qué decir algo cuando te consideran un lastre?, al parecer ser una "buena persona" no es suficiente, no es suficiente ser alguien bueno. Tal vez sea cierto, tal vez para algo que valga la pena, "bueno" no es suficiente, es entonces cuando surge la pregunta : ¿Qué hacer?.
Lo único que se me ocurrió fue el silencio, fue sentarme lo más ergonomicamente posible y dejar que la nada hiciese su trabajo, solo dejé que el mutismo respondiese por mi y asumir el papel de "yo se que tienes razón y es lo mejor para ti, así lo has decidido". LAS PELOTAS que eso fue lo correcto!!!, debí haber dicho algo muy cierto, debí haber dicho "tienes razón, hay cosas que no he hecho y cosas que no debí de hacer, tienes razón y me doy cuenta que para todo hay ciertas condiciones, para todo hay ciertos sacrificios, para todo hay ciertas concesiones que deben de ser hechas, para todo aquello que sientes que vale la pena". Me olvidé de las cosas más básicas, de las pequeñas cosas que al sumarse se convierten en grandes cosas, me olvidé de recordar y escogí perderme en la certeza de lo diario, de lo cotidiano y lo rutinario y ahora estaba pagando las consecuencias.

Caminar por el centro de Lima no va a ser lo mismo, no voy a poder parar en cierto restaurante vegetariano y esperarte para almorzar juntos en tu hora de refrigerio. Caminar por el mercado central sufriendo por los pobres perritos con las orejas llenas de goma para que se mantengan paradas tampoco será igual, es más tal vez he perdido esa capacidad ahora que estás lejos. Pensar en una parrillada es imposible porque no voy a tener el toldo azul con filos blancos y una tracalada de gente bullosa y alegre diciéndome :"uy que bueno se ve eso, creo que ahora sí te graduaste"....esa gente también fue mi gente, esa familia también fue mi familia, sabes que? al carajo, aún lo son, porque ellos me dieron un lugar, un espacio y un cariño, un cariño tan sincero que me sentí en casa estando fuera de ella. No puede ser lo mismo porque ahora todo está a la mitad, todo es la mitad de bueno, la mitad de lindo, la mitad de sabroso o de intenso. No puede ser lo mismo porque ahora también soy la mitad de lo que era, no puede ser lo mismo porque ahora que estoy arrancado de ti, los días pasan y no los siento pasar. Voy todos los días a donde tengo que ir y siento que la otra mitad se quedó contigo, se quedó en tu casa, a tu lado, en tus labios, en tus manos.

Todo está nublado, Lima, mi casa, mi cuarto, mis ojos. Todo está nublado, lo que siento, lo que pienso, hasta estás líneas nubladas que solo fluyen de mis dedos sin pensar en lo que están intentando decir, no quiero pensar mucho en lo que voy escribiendo porque creo que estaría haciendo trampa. Quiero creer que así como una vez hace 1 año y 9 meses atrás, tu sonrisa acabará con mi invierno, mi cielo no estará más nublado y vendrás una vez más con tu primavera.

¿Tenemos diferencias?, pues ¿qué crees?, yo lo se, tú lo sabes y se que hay cosas que pueden arreglarse con un poco de esa magia que fluye cuando logras enfocar el mundo con otro lente, ¿será difícil?, pues creo que no, creo que será muy difícil y sin embargo estoy dispuesto a pagar el precio. Caminé a través de un infierno por ti y lo sabes, incluso alguna vez de tus labios escuché "no pensé que lo harías" y ya ves, lo hice...y...¿sabes qué? LO VOLVERÍA A HACER

Entonces si ser bueno no alcanza, ¿qué queda por hacer?. Ser mejor.