lunes, 20 de diciembre de 2010

Partida

Estoy sentado, en mi casa, en mi sala, escribiendo algo para este pequeñísimo diario que comparto con los que quieren acercarse. Estoy escuchando "Paint in black" e instantáneamente me recorre esta sensación de guerra, siento que todo el año que está a punto de terminar ha sido algo así, una guerra. Contra mi mismo, contra los que me quieren, contra mis defectos, contra mis virtudes, contra los que me destestan, es decir, todo el año me la he pasado así, en tensión, con una suerte de espada de Damocles en la cabeza y siempre lista para caer sin misericordia. Revivo ciertas escenas de este año que se va y la verdad la tira de imágenes empieza desde diciembre del año pasado cuando me embarqué en un avión en contra de mi voluntad pero voluntariamente...ah te explico, yo no quería irme, sabía que era probable que el viaje sea un fiasco, o sea en su propósito. Me fui para intentar trabajar, ganar el dinero que no iba a ganar acá y empezar a caminar en una suerte de aventura de a dos. Me fui sin querer irme pero con la convicción de que era lo correcto, que era la única forma, que de no hacerlo perdería algo muy preciado y a las finales pues...viajé, me fui, pasé año nuevo con otra gente, con otros rostros y todos me miraban como amigo pero yo me sentía siempre un extranjero. Conocí la bondad de aquellos que me recibieron como a un hijo, velaron por mi, me abrazaron y me dieron su mano. Conocí también lo que es estar lejos de casa y que encima tu raza hable a tus espaldas. A veces he escuchado en otro país que el peor enemigo de un extranjero es un peruano y que el peor enemigo de un peruano es otro peruano...no se que de cierto tiene eso pero que jodidos que podemos ser a veces eh...

Conocí como te dije, esa bondad y esa malicia. Aún ahora hablo con mi "extended family" y me encanta escuchar ese acento cubano diciendo "hoooola mijo", es lo máximo, en verdad en todos mis viajes, siempre en algún momento he conocido a alguien que nada tiene que ver con mi nacionalidad y que sin embargo me ha tratado como a un hermano. Creo que estoy bendecido.

Empecemos pues desde esa escena, el viaje terminó y el balance fue en rojo, volví con menos de lo que viajé, aunque menos peso y más salud...eso creo que lo tomaré como un punto a favor. Al regresar a pesar de que las cosas no iba como deseaba intenté compensarlo con otras cosas, pensando en que al menos la actitud haría la diferencia. Entre el inicio del espejismo del externado y los acontecimientos personales la verdad me iba agotando. Peleas, discusiones, rupturas, reconciliaciones, cada vez mi paciencia se hacía más pequeña, más delgada y el hastío empezó a volverse un sabor conocido.

Mi sobrino crecía, mejoraba en casi todos los aspectos, dialogaba más, entendía más, conocía más...espero que nunca dejé de correr hacia mi cuando me vea llegar "tiiiiiiooooo llegaste", corre y corre sonriendo, salta y a veces lo agarro en el aire para levantarlo y abrazarlo con toda la ternura que un padre que no es padre puede dar, lo abrazo con toda la fuerza de mi alma y pienso "así es como hubiera sido", no puedo evitar esa melancolía que acompaña su sonrisa en cada momento que me mira, creo que nunca la voy a poder evitar.

Mi hermano cada vez más hombre, cada vez más joven, cada vez más pelucón, dice "oe, a ti nadie te dijo nada cuando te dejaste crecer el pelo hasta los hombros", me muerdo la lengua y le responde "es que yo no tenía un hermano mayor pues imbeeeeeshil" dice que hoy lunes 20 de diciembre se ha cortado el cabello, vamos a ver si no lo han dejado como un emo, ójala que no sino accidentalmente un chicle va a visitarlo en la oscuridad de la noche. No se cuantos de uds se lleven bien con sus hermanos menores, la verdad a pesar de los 10 años de diferencia que nos llevamos, no hemos tenido esa "brecha generacional" de la que a veces he escuchado, ahora que no se si es porque él es muy maduro o porque yo soy un inmaduro, prefiero creer que es porque simplemente nos llevamos bien, no analicemos las cosas. Él nació y fue toda una experiencia, tener nuevamente un bebé en casa, el dormía en mi pecho, yo lo cargaba, mi madre dice que no recuerda que yo le haya cambiado pañales pero claro que lo hice, a la antigua, con la tetra, la gasa y el pañal con bordes rojos. Ahora el miserable tiene flaca, se queda a dormir fuera de la casa, a veces se pone sabroso. Me parece que no recuerda que también soy su padrino de primera comunión, fue linda esa fecha, recuerdo que quien estaba a mi lado ha sido creo lo más puro que he tenido en ese aspecto. Siempre había pensado que de haber tenido un hijo, el sentimiento hubiese sido el que tengo por mi hermano, la verdad me equivoqué. Al nacer mi sobrino, al sostenerlo, al levantarme en la madrugada para hacerlo dormir mientras lo mecía, al bailar por espacio de hasta una hora para que concilie el sueño y sudar como un esclavo, al escucharlo reír, al dormir en mi pecho...sentí lo que un padre sin ser padre debe sentir. Mi hermano y mi sobrino creo que suman el cariño que como padre podría sentir. 

Mi padre siempre intentando aconsejarme y yo resistiéndome, a veces siendo más frío que yo al plantearme las posibilidades que me esperarían de continuar por cierto camino, posibilidades que ya yo había tomado en cuenta pero ante las cuales siempre creí que la fortaleza de un cariño era lo suficiente. Supongo que por algo dicen "más sabe el diablo por viejo que por diablo", al final tuvo razón. Estuvo allí para poner su mano en mi hombro e intentar comerse mi dolor pero lo logré, pude sobrevivir y repararme en menos tiempo y ahora estoy cerrando el año con una ansiedad por quemar lo que resta de este mes con el deseo de un 2011 lleno de experiencias deliciosas y solo mías. Mi padre, como todos los años de mi vida, ha sido un totém, al cual puedo mirar sin que se de cuenta para poder sacar fuerzas de mi propio dolor.

Mi madre siempre intentando protegerme y yo resistiéndome, a veces más sentimental que yo siempre me dijo "cuando hay amor todo se puede", creo que es cierto solo en un 50%, porque para que algo camine se necesitan dos, sino caballero nomás. Creo que ella fue la que más sufrió, solo Dios sabe como puede sufrir el corazón de una madre, por ello es que también intenté comerme mi dolor lo más silencioso que pude. Ella siempre renegando, con el desorden, nosotros a decir verdad, colaborando con ello...es decir con que reniegue. Creo que este año eso va a cambiar. Hay algo que me preocupa espantosamente pero que aún necesito asimilar. Mi madre, como todos los años de mi vida ha sido un escudo y una lanza, no se que haríamos sin ella, creo que sin ella, el castillo cae sin duda alguna.

Mi hermana a veces con un carácter tremendo, con una disposición furiosa para defenderse pero a veces sin el lente adecuado para saber hacia donde dirigirla, es creo la más celosa de la familia y en consecuencia la más impaciente, deseo para ella que este año que viene pueda deshacerse de sus cadenas, de sus grilletes y logre empujar con toda esa fuerza contenida el vagón de su familia y ser como mi madre, la artífice de lo bueno que sucede en el hogar. La gordita la tiene clara pero creo que no se anima a dar el primer paso, no te preocupes meñique, avanza nomás.

Yo, este año ha sido un año tremebundamente fuerte, he tenido que lidiar con desplantes, con apuros, con dolor, con alegrías, con tristezas, con éxitos, con fracasos, con decepciones, con sorpresas y con apariciones.
Yo, he tenido que lidiar con fantasmas de navidades pasadas, de recuerdos lejanos y memorias nostálgicas.


Se me ocurrió sacar esa agenda escocesa, esa forrada en tela de cuadritos, verdes, rojos, con líneas delgadas, parece pues una faldita escocesa. Vi las fotos, vi las cartas y contrario a otros años, no sentí tristeza, sentí paz, una alegría inmensa de haber podido vivir algo tan mágico hace ya casi 12 años, algo que me ha servido de termómetro para saber lo que es la felicidad y saber que tan irrepetible puede ser a veces. Este año he podido evolucionar hacia alguien más firme para caminar, más tranquilo para saborear el dolor y más sereno para tolerar los fracasos y levantarme lo más rápido que puedo. Porque te cuento que no tengo tiempo, contrario a lo que piensas, no tengo tiempo. no tengo tiempo para desperdiciar en aquello que no importa, necesito correr, saltar, sentir que el corazón está a punto de reventar mi pecho de lo rápido que corro y correr con más fuerza aún. Necesito poner en cada paso todo el peso de la responsabilidad y las ilusiones que recaen sobre mi, poner el peso de la vida de aquellos de quienes desciendo para poder prolongar este puente que me toca a mi seguir construyendo. Necesito estar al filo del acantilado y saltar, volar, sentir la emoción de lo que hago y no dejar que se apague, no cansarme, no desfallecer. 


La tira de imágenes es muy larga, han habido buenas escenas y muy malas también, así como me han apoyado yo he intentado dar mi apoyo, ofrecer mis brazos para quien necesite descansar. Recuerdo haber abrazado a alguien en plena Av. Arenales y sentir que se deshacía en llanto, en lágrimas tan amargas que casi lloré de la rabia porque lo peor que puede hacer la gente mala es hacer dudar de lo bueno que son a la gente buena, lo se porque a mi también me ha pasado.



Este ha sido un mal año, porque tuve que soltar la rienda, se me acabó la fuerza de mi mano izquierda y la solté y no ha sido sino hasta este último mes en el que he logrado sujetar de nuevo esa rienda y he decidido sujetarla no importando lo mucho que sangren mis manos, voy a dominar la bestia que está del otro lado.

Estoy en el punto de partida, ansioso por escuchar el disparo.

Estoy en el punto de partida y puedo ver que la llegada está lejos pero voy a correr sin detenerme, sin vacilar, voy a volverme luz si es necesario.

Estoy aquí apretando los dientes y con los puños listos....

¡Aprieta los dientes, cierra tus puños y golpea, golpea con fuerza, no bajes los brazos, no dejes de golpear hasta que escuches la campana, hasta que sepas que has ganado, hasta que tu vida te abandone, deja tu vida en cada golpe, respira hondo y pase lo que pase, golpea, sigue golpeando!

lunes, 6 de diciembre de 2010

Piensa mal y acertarás

Empecé nuevamente, es decir, regresé, volví, retorné y todo aquello que pueda decirse para indicar que me encontraba otra vez en donde estuve antes hace poco más de un mes atrás. Entré nuevamente a ese pabellón en donde las moscas vuelan descaradamente a pesar de la ventilación, a pesar del agua, a pesar de la limpieza, un poco más y vamos a colgar esas bolsitas transparentes con agua a ver si con eso la invasión cesa. Creo que esa es una de las cosas que me desagradan de este pabellón en particular. La primera vez que puse un pie en el, eso fue lo primero que vi, lo primero que noté, lo primero que recordaría luego cuando trajese a mi mente mis días en este sitio. En fin, supongo que no tiene mucho caso hablar de ello pero te contaré que una vez mi estimada amiga pasó hablando por el pasillo del pabellón y tuvo que cerrar la boca (al fin) intempestivamente porque pudo sentir que una mosca entró y salió de esa cavidad oral, las arcadas no se hicieron esperar y creo que poco faltó para que coja el alcohol yodado de la mesita de curaciones para asegurar la desinfección.


Bueno, con respecto a ahora, en realidad fue gracioso volver, soy el único que está allí de apoyo, no se si el resto está en otro servicio u otro pabellón o simplemente no van, la verdad no me interesa, como siempre he dicho a lo largo del año, cada quien sabe lo que hace. Hay "casitos" interesantes, hay "casitos" bien bonitos, esa es una de las cosas que es una contradicción en este andar, mientras más raro, mientras peor sea el pronóstico, mientras más signos, mientras más síntomas, mientras más mal pues más lindo es, esta es una de esas pocas ocasiones en las que mal es sinónimo de bonito. A veces no lo entiendo, aunque en realidad lo entiendo porque en para propósitos académicos es cierto que mientras más florido es el cuadro pues mejor para realizar la discusión clínica pero no acepto esa contradicción, aunque no interesa si lo acepto o no, no interesa si hay un porque o no, simplemente así es (lo cual es una de las cosas que tanto te agrada ¿no?, es decir el hecho que solo tengas que aceptar algo sin explicaciones).


¿Sabes lo que es un sarcoma?, ¿un osteosarcoma?,....¿no?, bueno te explico en términos simples, Sarcoma = MALO, Osteosarcoma = MÁS MALO!.


Aquí empieza todo.


Pedrito tiene 11 años, le encantan las historietas y por la cantidad de ellas que reposan sobre su cama en este pabellón, se nota que ha aprovechado las veces que cierto diario local las ha sacado con su tiraje habitual para promocionar su lectura. Tiene 11 años y no puede levantarse para salir corriendo mientras imagina ser alguno de esos personajes de historieta que tanto le encantan. 
Hace aproximadamente 3 semanas empezó con un ligero dolor en la rodilla derecha, luego con un poco más de detalle al momento de hacer la entrevista se acuerda que el dolor no empezó en la rodilla sino unos centímetros más arriba, a la altura del muslo. Con el paso de los días el dolor se hizo más intenso y se dio cuenta que en esos centímetros más arriba había un ligero aumento de volumen, un poco de calor y algo de rubor, entonces tenemos los componentes de la tétrada de Celso. 
Verás, cuando tenemos este cuadro por lo general pensamos: "Ah! infeción..." . De veras que es lo más común, esto puede deberse a varios motivos pero lo que es un requisito indispensable para poder pensar en que un cuadro infeccioso esté atacando, es, una puerta de entrada. Necesitamos identificar alguna lesión en la piel, porque la piel mi estimado es también una barrera de protección y si se daña, al igual que cualquier castillo, nos encontraremos vulnerables a cualquier asedio. Sin embargo, no había puerta de entrada, se empezó con antibióticos orientados a la sospecha y a pesar que hubo una ligerísima mejoría, esta no era la esperada. 


"En medicina tienes que recordar siempre que: PIENSA MAL Y ACERTARÁS", esa  frase que aprendí de una residente muy linda hace algunos años atrás y cuyo nombre por razones ajenas a mi no puedo mencionar y así fue que con horror otra idea empezó a rondar a la cama 8 de este pabellón, 


Piensa mal y acertarás ¿no?, empezamos a pensar mal y ya desde que llegó al servicio había una biopsia esperando y la angustia que la acompañaba era muy grande.


A veces uno ve lo que quiere ver, a veces por eso no es adecuado que alguien cercano se ocupe de la salud de alguien cercano.


Un excelente doctor, conocido de la familia de Pedrito, es lo que decimos..."un maestro, un master, un sensei, un Roshi" es decir, lo máximo. Sentenció muy claramente luego de revisar de manera profunda, pausada y extensa las placas tanto radiográficas como de tomografía: "esto es claramente una osteomielitis".


Todos respiramos tranquilos, la madre de Pedrito recuperó el color, un cambio en el humor de los internos y los médicos asistentes fue notorio y el resto del día transcurrió con mucha mayor ligereza.


-Doctor! doctor!...dígame que hago doctor...!!!!
La madre de Pedrito estaba con el celular en la oreja, con los ojos rojo y el rostro empapado en lágrimas...
-Señora ¿qué sucede?- la verdad que la sorpresa y espanto por el cuadro iban a partes iguales.
-¡Es osteosarcoma doctor, osteosarcoma!


¿Recuerdas lo que te escribí hace un rato arriba?, bueno, no quiero entrar en muchos detalles pero cuando escuchas "sarcoma" , todo panorama se vuelve más sombrío, cuando escuchamos sarcoma por lo general siempre decimos bajito entre nosotros "puta madre". Así que ya sacarás tu línea y entenderás que muy malo es.


El esposo estaba al otro lado del teléfono, diciéndole el resultado de la biopsia. A las pocas horas lo vimos afuera del pabellón, sentado en el suelo, en una esquina oculto entre algunas camillas, con las rodillas en el pecho y los brazos rodeándolas, moviéndose de atrás hacia adelante, bañado en llanto mientras decía "¿y ahora qué hacemos...y ahora qué hacemos?". 


Oncología vino a responder la interconsulta, lo primero que dijo el doctor fue: "nosotros ya sabíamos que eso era, la verdad queríamos que fuese otra cosa pero ya teníamos la sospecha de ese diagnóstico". La discusión clínica fue de lo más interesante, fue muy académica, las posturas fueron muy bien fundamentadas pero no pude aprender tanto como en otras ocasiones, a cada momento venía la imagen del padre totalmente quebrado en el piso, intentando recoger sus propios pedazos antes de entrar a ver a su hijo. Recordaba el rostro de la madre totalmente desencajado como si le hubiesen abierto el pecho y expuesto su corazón. Incluso durante la discusión me atreví a intervenir, me atreví a proponer un plan, me atreví y la verdad creo que me atreví sin convicción porque fue tan avasalladora la fuerza de sus argumentos que cuando me atreví me sentí como un solo soldado frente a un ejercito. Esto fue lo que dije:


-Yo se que hay una opción diferente a la que están proponiendo doctores, la verdad no se que tan factible sea pero la menciono, en algunos casos se que se extrae el área ósea afectada, se le da ciclos de radiación y se reinserta para luego complementar con quimioterapia y sesiones de radiación posteriores.- Terminé de hablar y creo que lo dije tan rápido que se notó mi nerviosismo, mi ansiedad, mi miedo.


-Claro, es cierto, eso se hace, es más lo podríamos hacer pero lamentablemente no hay estudios que demuestren que sea más efectivo que lo que estamos proponiendo, es más, en este caso el pronóstico es malo, malísimo, aún llevando a cabe nuestro plan, la sobrevida es bien baja- Me miró creo que con compasión, creo que me miró con piedad porque sabía la razón por la que me había atrevido a siquiera hablar a un nivel que estaba muy por encima del mío, así que solo me dio una sonrisa muy cortés y yo solo la acepté asintiendo con la cabeza, sabiéndome entendido.


¿El plan?


El plan consistía en amputar la pierna de Pedrito, desde la cadera.


Pedrito tiene 11 años, le encantan las historietas, es un chico con una mirada linda, que enternece, no se si sospecha lo que le está pasando pero con cada día que pasaba las ganas de estar solo en la cama iban disminuyendo, siempre estaba ansioso de que alguien esté a su lado, casi siempre era su mamá pero cuando esta tenía que salir, pues nos miraba a nosotros y nosotros a veces le hacíamos compañía. Era el único niño del pabellón.


El plan iba a dejarlo mutilado y este tipo de cáncer con tan mal pronóstico era capaz de regresar a seguir mutilándolo, hasta que ya no haya más que entregarle.


Se fue a otro hospital, he quedado en buscarlo, en ir a verlo, a veces cuando me acuerdo de él una opresión en mi pecho se hace presente y la imagen del rostro de Pedrito se confunde con la de mi sobrino, es entonces cuando abro los ojos a medianoche, me persigno y solo recito "Líbranos de todo mal...Amén".