domingo, 5 de septiembre de 2010

Ausencia

Bueno hoy me tocó nuevamente una deliciosa guardia de 24 horas, la verdad a veces es tranquilo, como agua mansa de estanque pero otras es bien movido, jodido, a veces te tocan esos días en los que llegas y ni bien pones un pie en la entrada ya viste que no vas a pegar el ojo en toda la jodida noche, hoy se perfilaba como uno de esos días o mejor dicho, como una de esas noches.

Así que llegamos mi pena y yo sin tener muchas ganas de hacer mucho tampoco, subimos al 2do piso e hicimos la presentación de rigor, definitivamente estaba todo en calma, al menos eso pensábamos, todo estaba bien , así como dice la canción hasta que escuché que habían ya dos cirugías programadas, chévere dije, hoy aprenderemos algo , las pelotas pues, eran dos cirugías que se perfilaban largas y en algo complicadas (ah, para esto, no hay cirugía fácil pero las hay más menos difíciles) así que escuché los diagnósticos y me parecían interesantes los casitos pero luego empecé a sacar cuenta y en las dos cirugías fácil nos íbamos a tirar 6 horas. Ahora yo se que hay cirugías mucho más largas, eso lo se bien pero como te contaba hace un rato, no teníamos ganas de mucho hoy así que solo me quedó tragar saliva, buscar un café y salir a fumarme un cancer.

Mientras estábamos afuera (mi pena, mi cancer y yo), llegó una ambulancia, así que aunque no era mi rotación igual bajé a emergencia a ver que era, al menos me pareció una buena idea en el momento...LAS PELOTAS que fue una buena idea!!! lo que pasó luego me ha dejado con una sensación bastante nauseosa  que me dura hasta hoy. Pisé la emergencia y..."¿tú quien eres?...ah estás de guardia, ven rápido que necesitamos manos" ...chévere pensé...(bien iluso ¿no?) rápido ponle una vía...cogí mis guantes, saqué el cateter venoso periférico (porque ASI hay que decirle ya que decir lo otro es una marca) y dije chévere (ya te vas dando cuenta que estaba bien inocente esa noche)...busqué la vena y listo.....la cagué, no pude, me tembló la mano al hacer algo que ya había hecho tantas veces, no se porque no pude, simplemente sentía que mi mano bailaba...entonces me acordé que como te había contado antes...no había entrado solo a la guardia, mi pena estaba allí jugando con mi mano y no podía soltarme, no pude soltarme...la cagué, me dijo de todo, que si era nuevo, si era recién llegado, no tienes práctica, no tienes pulso...en realidad así estaban las cosas....agaché la cabeza como NUNCA lo había hecho, tenía razón, estaba con la cabeza hecha mierda y ya empezaba a sentir la pegada.

Salí de la emergencia recontra bajoneado, tú sabes, así como cuando te das cuenta que así Perú meta 50 goles no va a clasificar, no tenía la moral necesaria, pensé en irme y excusarme, porque tal vez terminaría por hacer más daño que bien, PRIMUN NON NOCERE...y ese fue mi error....me quedé.

Al parecer las cosas no iban a salir bien esta noche, al menos no para mi, es más, desde hace una semana y días las cosas no estaban saliendo bien, al menos no para mi. Creo que la suma de las restas me estaban alcanzando finalmente, las menos horas de sueño, las menos ganas de hacer las cosas, el menos gusto por las cosas y así como una cola de pensionistas iba creciendo, al punto que era imposible no verla, ya no podía ignorar más esas ausencias. Al fin y al cabo el más grande ausente era yo, aún cuando mi ausencia se debe a la falta de tu presencia, no era posible separar las cosas, no podía ignorar que mucho del gusto tan especial por ciertas actividades cotidianas se debían a que estabas para compartirlas, aún cuando no te agradaba creo escucharme hablar sobre lo que había pasado, así cuando al empezar a contarte algún casito lindo empezaras a cambiar instintivamente la radio en el carro, así y con todo me sentía llegar a puerto seguro de solo pensar que estabas tú del otro lado de la conversación, en realidad me mantienes real aún cuando estás a lo lejos. Más de una vez me criticabas algunas cosas, sobre como se comportaban las personas en el sistema de salud, sobre la mala atención, sobre los maltratos, sobre las carencias y yo solo atinaba a decirte es que lamentablemente así es, para luego recibir una mirada bastante dura ante esa explicación. Así y con todo me brindabas paz, me hacías sentir alegría dentro de toda esa vorágine de malas rachas que les tocaba vivir a no pocos padres, a muchos hijos y a tantas familias. Yo no tengo vocación para eso definitivamente, ¿sabes?...eso no lo creo, es más creo que hay una especialidad que te caería a pelo y te lo dije, te reíste y un tanto asqueada solo me respondías no aguantaría la sangre, cada vez que te lo mencionaba.

Durante toda la noche no podía atar ni desatar, el precio era muy caro, no estaba siendo yo, estaba solo intentando remedarme en situaciones parecidas pero ni de lejos estaba en mi forma habitual. Distraído y arrancado, la ausencia me golpeaba a diversos momentos, es imposible continuar de esta forma, no puedo negar que he perdido la brújula y a este paso es probable que vaya a terminar lastimando a alguien, no solo en el servicio en donde esté sino en otras áreas, no es justo que justos paguen por pecadores, así que intentaré replantear mi proceder en las próximas horas que seguro serán las más oscuras.

Por lo pronto la noche terminó, no le hice daño a nadie pero me sentía fatal, era un accidente esperando a ocurrir, definitivamente me tiemblan las manos, las piernas, es posible que sea el hecho de que no haya ingerido alimento alguno desde hace ya 24 horas pero también es posible que finalmente mi cuerpo esté dándose cuenta que le hace falta esa energía vital que sin intención solía fluir desde tu esquina.

Caminé algunas cuadras hacia mi oficina, la mañana estaba helada, podía sentir ese viento espantosamente húmedo colarse entre tu polera y mi mandil, sentí frío y fue tan extraño, es que, yo nunca siento frío, mi aislante natural y mi naturaleza propia mía de mi, hacen que en conjunto mi cuerpo sea un termo, así que en ausencia de mi propia homeostasis, la temperatura me estaba cobrando caro todas esas ocasiones en las que sin vacilar te di mi casaca, mi chaleco, mi saco o mi abrigo porque no sentía frío alguno y me las ha cobrado con creces, es más, ya estoy estornunando, carajo...

No se que pasará esta semana que empieza mañana, no se que sucederá en las próximas horas...pero algo tiene que suceder sino...voy a volver a tener que agachar la cabeza como hace unas horas por no ser yo mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario