Creo que te lo conté en mis líneas pasadas, aún cuando no lo parezca yo soy una persona de mucha fe, de repente a la vista de un ortodoxo esto no tendría sentido porque no voy a misa todos los domingos, es más, casi no voy a misa. No se si recuerdes que alguna vez oramos juntos, yo sí lo recuerdo, me dijiste entre lágrimas amargas y tristes por el trance tan duro que nos tocó vivir, (digo "nos" porque era a ti, a tu familia y a mi también) que no sabías como hacerlo. Recuerdo que te dije "yo lo hago por los dos...¿quieres que te enseñe?", me miraste con los ojos llenos de dolor y asentiste con tu cabeza y allí sentados al borde de la cama empecé el "conjuro"...
"Señor, somos nosotros, escúchanos, no desoigas nuestro dolor, Tú sabes el dolor que estamos pasando, sabes que nuestra.....está frágil, por favor devuélvela a nosotros, recibe el dolor de tu hija..... que está sufriendo por esta prueba que nos has puesto, ayúdanos a tener fe y fortaleza en estos momentos tan amargos, ....cree en ti y a pesar que no conversamos seguido contigo, aquí y ahora oramos para suplicar tu auxilio..."
Eso es algo de lo que recuerdo, tal vez me haya equivocado en algunas palabras pero ese no es el punto, recuerdo que tus lágrimas bajaban sin cesar por tu rostro, se unían en tu barbilla y caían sobre nuestras manos entrelazadas, creo que nunca había compartido un momento tan íntimo con nadie, era nuestra fe, nuestro corazón y éramos realmente uno con Él, no dijiste palabra alguna, no sabías como, me explicaste que no tenías la costumbre pero lo que hice yo no fue por mi, creo que tampoco fue por ti, fue por...... y la verdad creo que te sirvió de alivio, nos sirvió de mucho en realidad.
Ah...¿por qué hacía toda esta suerte de introducción?...pues verás, en esta semana en la que además de la ausencia que tengo que tener presente así no quiera, hubieron varias cosas que necesitaban ser resueltas y una solución positiva se perfilaba como muy improbable, es más de ellas, una al menos ya la consideraba perdida. Durante toda la semana oré, con todo mi ser, con toda mi tristeza y mi angustia, fui a lo de las velitas que alguna vez te conté y que en otro momento explico, hice mi propio ritual, es decir, abrí una puerta que hacía meses había estado cerrada. Me sentí muy ingrato sabes, es que la rutina de lo cotidiano y el ajetreo de lo diario habían logrado distancia mi propia comunicación con Él, me sentía como el hijo que solo habla con el padre cuando le tiene que pedir algo, en realidad así era, así me estaba comportando, sentí culpa y vergüenza. Así y todo me aventuré a pronunciar su nombre, a llamarlo con todas mis fuerzas y te soy sincero, sentí que hablaba solo, tal vez había perdido la capacidad de sentir su respuesta, de sentir esa sensación de recogimiento, esa suerte de alivio y calor que se generaba en mi propio ser a consecuencia de sentirme escuchado. Así y todo hoy me han dado dos respuestas, han sucedido dos cosas, ambas positivas y de esas dos una era la que consideraba ya perdida e imposible. Supongo que puedo considerarme bendecido, no quiero parecer un patán pedante pero no puedo negar que algo especial ha tenido que suceder para estas dos cosas se den, ahora me pregunto: ¿por qué yo?. No lo se, en realidad no lo se, no me mal interpretes, no me considero un hombre sin nobleza alguna o con un corazón oscuro, es más creo que puedo recordar sin mucho esfuerzo algunas ocasiones en las que hice algo de corazón y por un instante de mi vida, me sentí un hombre bueno.
Te voy a contar dos.
Hace ya muchos años atrás, en realidad creo que 15 para ser exactos, caminaba yo por la avenida que lleva el nombre de un hospital muy grande y muy celeste, ese que queda en Jesús María, iba tranquilo, era un día de verano, el sol estaba creo en su hora más furiosa y la gente estaba caminando sudorosa e intranquila, sobretodo aquellos que estaban obligados a llevar terno (por cierto los compadezco, no por el terno en si que realmente me desagrada llevar encima pero por el terno y el verano espantoso que también tenían que llevar a cuestas). Así que caminando estaba por esa amplia y ruidosa avenida cuando veo una figura pequeña en la acera, estaba de cuclillas con la cabeza entre las rodillas y había un charco de cremosos colores delante de ella, parecía una paleta de pintura fresca, es más de varias pinturas que se fusionaban para formar una imagen amorfa y aleatoria. Pasé de largo y no pensé en nada más pero 3 pasos más adelante en mi cabeza tuve una imagen o mejor dicho una secuencia de imágenes que me explicaron sin yo quererlo lo que había sucedido y entonces al tercer paso me di cuenta que a pesar de la inmensa bulla y estruendo de ese lindo transporte público que nuestra ciudad tiene, había escuchado sin oír unos sollozos, bajitos, entrecortados por respiraciones agitadas y temblores. Retrocedí los tres pasos y me agaché, yo no soy alto eh pero la figura que te describí era la de un niño, no tendría más de 8 años. Delgado y pequeño su posición casi lo hacía confundirse con una mochila, sin dudarlo y con la voz más suave que pude encontrar en mi, le pregunté:
"¿qué te pasa?"....sin dejar de sollozar levantó su cabeza y me miró con ojos grandes, inocentes y a la vez tan vividos por la necesidad para solo contestarme con su llanto incesante. Me arrodillé sobre la derecha y le cogí la cabeza..."¿qué ha pasado?...cuéntame"...entre sollozos me describió la imagen que como una revelación me asaltó a los tres pasos de haberlo dejado atrás...."estaba jugando con mi amigo y por correr (llanto)...se me cayó mi (llanto intenso) caja", entonces lo vi todo, había un pequeño jardín delante de él, paralelo a la acera y allí se encontraba una de esas cajitas hechas de tecnopor (no se si está bien escrito así que solo lee y calla) con tapa de vidrio, sí, de esas que se usan para guardar cosas heladas, esas pues para guardar helados, "chups" y que se yo. Entonces se hizo todo más claro y la imagen amorfa de cremosos colores no eran más que los cremosos helados con palito que él había recibido para vender durante el día.
"Uy...y ahora...¿qué vas a hacer?" le pregunté creo de manera estúpida pero su respuesta me ha dejado un triste instante que me dura toda la vida..."no se...mi mamá me va a pegar..." ¿Tú recuerdas cuando alguna vez de niño, de chibolo, algo te pasó y lo primero que pensaste fue "mi mamá me va a pegar"?, bueno imagina eso pero ahora añádele que la razón va a ser porque el poco dinero que podías llevar a tu casa luego del gasto para hacer esos helados, se había derretido, ese día una paliza memorable le esperaba a ese pequeño que solo debería esperar llegar a su casa para leer, jugar o estudiar...eso creo que nunca te ha pasado pero si me equivoco entonces con más razón entiendes que no podía solo acariciar su cabeza esperando consolarlo.
Así que conté el número de palitos de madera que yacían tirados en ese pequeño charco, parecían pequeñas embarcaciones varadas en un mar de colores apetitosos, habían algo de 20 embarcaciones..."¿a cuánto vendes cada helado?".....sus sollozos no cesaban y así con lagrimas y mocos me contestó algo extrañado "a treinta céntimos"....Saqué mi cuenta y eran algo de seis soles, me estremecí un poco porque me di cuenta que por seis soles este pequeño sin suerte iba a recibir una tunda con mano y palo..."seis soles, por seis soles le van a pegar, por seis soles lo van a golpear y dejar una cicatriz para toda la vida, que a lo mejor ni es la primera"...saqué dos monedas de cinco soles y las puse entre mis dedos, le levanté la cara y lo miré...no se que me pasó, me provocó abrazarlo y llorar con él, quería levantarlo en mis brazos y hacerlo sentir seguro...no lo hice por pensar que tal vez alguien podría llevarse la más errónea impresión porque hasta este momento la gente que pasaba me miraba con ojos extraños pero ninguno se detuvo a averiguar que pasaba...así que cogí su rostro entre mis dedos y me devolvió la mirada con una desesperación tan honda que sin darme cuenta solté una lágrima, así que sin quebrar mi voz le dije..."bueno, tienes que tener más cuidado hijo, a ver son seis soles en total, te voy a dar diez, así que quiero que te vayas temprano a tu casa y juegues un poco, dale el dinero a tu mamá y no le cuentes nada", pegué mi frente a la suya y luego lo cogí de las manos para levantarlo, le di una par de palmadas en los hombros y puse las monedas en sus manos, no las quería coger, creo que estaba asustado aún o quizás él también creyó que tenía otras intenciones...."toma, ve a casa"...me volvió a mirar y sus lágrimas empezaron a brotar nuevamente..."gracias señor..." me dio un abrazo a la altura de mi ombligo y por solo ese segundo sentí algo extraordinario, algo mágico...algo que hasta el día de hoy no he podido explicar y que es uno de mis mayores tesoros...esa sensación era paz total...
Le acaricié la cabeza, se secó las lágrimas y se limpió los mocos para luego recoger su cajita de tecnopor y ponérsela en el hombro...."ve y no llores más"...le di mi sonrisa más honesta y me devolvió otra llena de pureza absoluta y me arrancó otra lágrima que oculté en un estornudo.
La segunda....
Por alguna razón esa avenida ha sido escenario de estas dos ocasiones que te estoy contando, la verdad no se porque, aunque en realidad durante varios años pasé mucho tiempo cerca de ese hospital, así que creo que más razón era algo ligado a la probabilidad....
Hace 13 años iba por la miiiiiiiisma avenida y había un pequeño huarique donde vendían el que creía yo, era el mejor pan con chicharrón de Lima, en serio, me gustaba más que ese que tiene nombre de Farol y otros como los que estaban en Petit Thouars, era genial, así que por lo general siempre me empujaba dos. Es que tú me conoces y sabes que comer es algo que me encanta, es más, también sabes que no me gusta compartir mi comida, ni siquiera con mis hermanos,sí, tienes razón...tengo ciertos issues que resolver con respecto a ese tema...Así que compré mi delicioso sanguche, pedí que me lo partiesen en dos, tenía exacto el dinero para ese día pero había ajustado mi presupuesto para darme ese gustito. Me lo dieron tal como lo pedí, el chicharrón calientito, algo del jugo de la cocción del pavo y algo de cebolla...ah! y mi salsa golf...lo partieron en dos y salí comiendo una de las mitades....pensé que si me faltaba iba a caminar solo una cuadra y regresaba a comprarme otro...es que solo me tomaría una cuadra devorarme todo ese sangüich...créelo, estaba por la segunda mordida de la primera mitad y vi a una pequeña parada en un esquinita, tenía un vasito de plástico y pensé que quería una monedita pero cuando me acercaba hacia ella, la vi correr a un chifa y enseñar su vasito, el chino la miró con desdén y solo fumaba su pucho...ella igual movía su vasito de un lado a otro y me di cuenta que lo que en realidad quería era AGUA!...Finalmente el chino cogió el vaso y se lo regresó lleno de agua, la niña se lo tomó de un solo golpe y volvió a agitar su vaso, ya mucho más fastidiado el chino igual cogió el vaso y se lo devolvió, la pequeña le sonrió y salió caminando por ahí, la seguí con la mirada y es más...me intrigó tanto la escena que nunca llegué a dar la segunda mordida a mi pan con chicharrón y di unos 10 pasos en su misma dirección para no perderla de vista, esta vez el vasito era para un niño, menor que ella y que la esperaba sentado en el escalón de un edificio, ambos con las ropas desgastadas y las manos sucias se sonreían el uno al otro mientras compartían ese miserable vaso con agua. Sentí naúseas, no se que me pasó, solo pude caminar hacia ellos y me quedaron mirando, aunque ahora que lo pienso tal vez miraban el pan que tenía en mis manos, sin vacilar me senté a su lado y les extendí mi mano con la primera mitad de mi queridísimo pan con chicharrón que nunca terminé y acto seguido les di la otra mitad...empezaron a comer con avidez, con hambre, con necesidad y desesperación...mordidas pequeñas pero veloces, casi sin respirar...me puse de pie y camine la cuadra de regreso y sí, tal como lo había pensado, no me iba a alcanzar solo un pan así que regresé por otro, lo pedí sin cebolla, sin salsa golf pero con el mismo jugo de la cocción de pavo..."un jugo de naranja por favor"...me dieron lo que pedí y salí a buscar a los dos enanos...ya no estaban en ese escalón, se habían ido...me dio rabia, me dio mucha rabia el no haberles dicho que me esperen, así que solo caminé como buscándolos y entonces los vi sentado uno a cada lado de una señora, con una falda también roída y sucia, ellos le ofrecían que mordiese el pan pero ella les decía que no, que coman ellos....Así que me acerqué sin titubear y les ofrecí lo que tenía en mi bolsita, al inicio la señora me miraba extrañada y creo que temerosa de mis intenciones....así que abrí la bolsa, saqué las mitades, las repartí y le dejé el vaso de jugo de naranja, busqué dinero en mi bolsillo y solo me quedaban algunas monedas de cinco soles que me tenían que alcanzar para mis pasajes y mi regreso a casa....les di todo, la señora me miró y sin decir nada me dio un beso en los dedos...yo quise sacar mi mano por instinto...no me sentía y nunca me he sentido digno de tremendo acto de agradecimiento y ella me sujetó la mano con fuerza y me dio el beso en los dedos...me agaché y acaricié las cabezas de los dos pequeños, me puse de pie y caminé durante muchas cuadras sintiéndome un metro más alto y varios kilos más ligero....Sonreía y no dejaba de hacerlo, mi corazón latía ligero y mi hambre estaba saciada...entonces recordé al niño de los helados y apreté el puño de emoción.....la verdad aún había esperanza para este caótico mundo.
Dicen que la fe es virtud, que la fe se practica, que la fe es creer...la fe...la fe ...y la fe...También dicen que todo lo que uno hace vuelve a uno mismo, que el mundo de vueltas, que el karma, que el ying y el yang, que la buena vibra, las energías positivas...La fe para mi no es solo creer en lo que no ves o en lo que no es tangible...la fe es algo que aún intento definir, ¿quién soy yo para definir la fe?...nadie pues pero eso no quiere decir que no pueda intentar descubrir mi verdad, estoy en este viaje aún...pero sí te puedo asegurar algo, soy una persona de fe, creo firmemente que tengo mi corazón en el lugar correcto y que mientras sienta que hago lo correcto al obedecer a mi corazón, aquello que parece tan inalcanzable se acerca a la punta de mis dedos y puedo casi despertarme con la sensación de estar un poco más cerca de ello.
No me considero un hombre bueno, menos por estos días en los que mis ideas están llenas de un sabor tan triste como amargo, es más, creo que mucho de aquello bueno que fluía en mi era solo una consecuencia de aquello de despertabas en mi vida. He perdido la emoción al abrir los ojos y ver el cielo nublado esperando abrazarte para sentir esa tibieza tan dulce que tu cercanía provoca, ese fue el milagro que he dejado escapar de mis manos.
Así que este trance, este andar solo es un caminar de fe, de creer, de hacer y de anhelar y si ese milagro es concedido entonces pondré toda la fuerza que habita en mi ser para volverme el guardían de ese tesoro, no por nada mi nombre es "El que protege contra el mal".
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